Día 118: Herida abierta.

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Hay heridas que marcan.

Tras una herida nos escondemos, nos protegemos para prevenir un nuevo tropiezo, una nueva piedra en el camino, una herida en otro costado, para prevenir que la herida se abra, para no volver a sufrir. Lo complicado llega cuando hay que seguir caminando, cuando hay que tirar todos los recuerdos, excepto el que te marca, el que te recuerda el motivo de ese dolor. Recordar(te) puede doler mucho, duele mucho.

El miedo nos frena a ver si la herida esta curada o sigue infectada. Nos recuerda que una vez confiaste, apostaste todo al rojo, y fallaste. Tras una herida como esta lo que realmente nos da miedo es ver si sigue abierta, o si en cambio tenemos una bonita cicatriz.

 

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Dia 104: Ahora.

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En este tiempo me he complicado todo siempre que he tenido la ocasión, me he caído tantas veces que he perdido la cuenta. Llevo sobre mi espalda unas cuantas decepciones, he dejado por el camino personas que creían ser eternas y alguna que otra situación ha podido conmigo.

La vida es un camino lleno de cambios, decepciones, alegrías y de alguna que otra tristeza. Es de los valientes, de los que toman decisiones incorrectas, pero pese a ello, siguen adelante.  De aquellos que aprenden de sus errores y también de los que se recrean con la piedra. Es de los que consideran que la vida tiene que ser una aventura y  por eso mismo no tienen miedo a lanzarse al vacío. La vida es nuestra y el momento es ahora.

La vida no se mide por las veces que respiras, sino por los momentos que te dejan sin aliento”

Día 95: Llenando mi silencio.

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Hay una razón por la que nos guardamos las cosas. Hay momentos insignificantes que marcan la diferencia mientras que existen momentos que son realmente importantes. No hay que dejar que el miedo o la presión nos impida gritar o aprovechar las oportunidades que aparecen. Tenemos que luchar por muy asustados que estemos. Lanzarnos al vacío y fingir que nadie esta esperando una dolorosa caída. A veces el miedo al desastre publico nos impiden hacer lo que realmente queremos.

Lo cierto es que si no estás dispuesta a luchar, la situación te matará y el silencio será tu más fiel compañía. No dejes que el miedo te silencie eternamente. Utiliza tu voz, di lo que piensas, haz lo que sientas en todo momento, da ese golpe en la mesa que nadie se espera, levanta las manos mientras gritas a todo pulmón. Que el mundo entero escuche tu voz, haz que se te oiga. Cueste lo que cueste, encuentra esa fuerza, encuentra tu voz. Y cuando lo hagas, llena ese puto silencio.