A veces soy paracaídas, otra soy precipicio.

Tengo los ojos cerrados y el pecho abierto. Grito en silencio esperando a que tu me salves. Lo siento por irme, pero hoy debo abandonarme. Son mis manías pidiendo clemencia, otra vez llorando, cada lagrima me desangra por dentro. Soy la bala y tu eres el disparo. ¡Pum!

Soy calma cuando el agua te ahoga. Soy lo que necesitas cuando quieres volar con las alas cortadas. A veces soy cerilla y otra la llama que te quema por dentro. Escucho tus gritos y son mis ojos los que dictan sentencia. Lo siento por condenarte, ya no puedo salvarte. Mi corazón vacío y tu aún sigues sediento. Golpes que me gritan que no soy la misma de antes.

Los sentimientos me agobian, me fui por no permanecer en silencio. Intento curar estas heridas que siguen doliendo en cada paso. Cierro los ojos, que lento se pasa el tiempo sin tu aire tóxico.  Las cosas cambian en un puto segundo y ando buscando ese plan B para olvidarme de tu olvido. Mis páginas marcadas por palabras vacías. Mi cuerpo roto encerrado en este muro que construyo. ¡Sálvame aún sigo vomitando las palabras que te escribo!  Me dicen que soy demasiado sensible, pero tu alma es demasiado comestible. Me quema poco a poco, mi almohada lo lamenta y mi pecho se derrumba. Y aquí estoy sin pasar tu puta página.

¿Que hacer cuando el tiempo pesa pero no pasa?

Ese momento en el que te das cuenta de que tu vida avanza, lenta y a veces rápidamente, pero el dolor no cesa, persiste con la intención de recordarte lo que  pasó ese día que tu mente trata de olvidar, ingenua ella que todavía cree que puede. Como esa maldita canción que se repite constantemente y tus dedos son incapaces de permanecer quietos, o como el modo aleatorio te juega una mala pasada y tus lagrimas cantan a todo volumen. Toda canción tiene su fin, y hay canciones que me recuerdan a un momento especial o por el contrario, a una persona que ya no lo es. Y tú, tu eras mi canción favorita, mi sonrisa diaria, mi melodía nocturna. Eras mi desastre, mi latido constante, mi error permanente. Fuiste solución y a la vez, eres el problema. Dime, ¿Cómo lo haces?

Y llegas con tu sonrisa de miércoles, mirada de sábado y cuerpo de domingo y te atreves a preguntarme: ¿Estas bien?  Mi suspiro te lo dice todo, pero mi sonrisa te saluda con un: Lo estaré, en un tiempo.

Amor recalentado.

Aún me cuesta aceptar que te has llevado un poco de mí en ti.  Y cuando llega la noche nada me parece la mitad de bueno como cuando estabas junto a mi. Me dejaste en ruinas, rota y es que no puedo seguir respirando así. Rompiste mi calma en dos, hiciste polvo mi cuerpo en cuestión de segundos. Vuelve, grita mi piel en esta habitación vacía desde que tú no estás en ella.

Hace tiempo que tu mirada hacia mí se apagó, no hay señal para sincronizarnos mejor. Ando perdida en el tiempo de tu dimensión. Sigues teniendo el control de mi cuerpo, y espero contestación, acción eléctrica entre nosotros en este vagón.  Pero parece ser que ese fue nuestro final, y que ya no hay vuelta atrás.

Para terminar, asumiré que es el final, no es el mejor final, pero es nuestro final, parece ser que no hay otra posibilidad. Miedo de que mi corazón se acelere de repente por encontrarte en la esquina de aquel bar, miedo por no saber como borrarte y que el cuerpo no lo aguante.

¡Sorteo + presentación!

Llevo unos días anunciando en redes sociales una sorpresa para este viernes 13. Hoy puedo deciros de que se trata. Un súper sorteo. Consta de un libro con su magnifica camiseta, un chupito para los que se quieran divertir más un condón para los más traviesos.  ¿Que cómo lo podéis conseguir? Muy fácil. Solo tenéis que seguir a @séxtasis y hacer un RT al anuncio del sorteo. Por aquí os dejo el cartel para que podáis visualizar los premios.
¡Casi se me olvida! Para los que vivís en Madrid, las noticias no cesan. Podéis asistir a la segunda presentación del libro de este escritor, disfrutar de varias sorpresas sólo para los asistentes y conocer personas con los mismos gustos. ¡Disfrutar nunca antes había sido tan sencillo! El viernes 13 a las 19.30 tenemos una cita contigo. ¿Te lo vas a perder?

Lunes contradictorio con sabor a domingo.

Hay algunas situaciones que no se pueden evitar, por incómodos que nos hagan sentir. A veces tiene sus recompensas salir de tu área de confort, hasta cuando solo de pensarlo nos produce vértigo, aún cuando lo único que queremos es huir de ese momento porque ser valientes nunca ha sido nuestro punto fuerte, porque el miedo te impide tomar la decisión que tus dedos desean escribir en este presente incierto.

A veces solo necesitamos dar el primer paso para poder avanzar en un camino lleno de aventuras. A veces solo necesitamos dejar de ser cobardes para poder olvidar, para poder volver a respirar. A veces no solo basta con cerrar los ojos para empezar a soñar, ni llorar durante horas logra que ese dolor profundo cese en su afán por al fin y al cabo, hacernos sentir. En algunos momentos no podemos controlar lo que sentimos aunque el cuerpo te pida a gritos un respiro. En algunas ocasiones es el empujón lo que te provoca que salgas a bailar y otras es el cosquilleo que tu lengua me produce lo que hace mi cuerpo pida algo más.

Son mis pensamientos contradictorios en un cuerpo lleno de imperfecciones lo que hace que mis días tengan un sentido. Es la literatura que me permite poder imaginarme en un presente prometedor y que desee crear un futuro inimaginable para alguien como yo. Son mis ganas de no perder la esperanza de encontrar a quien sepa unir sus palabras en este papel llamado piel.

Después de estas líneas, y aunque carezca de sentido alguno, solo puedo decir que las personas en su empeño de ser grandes psicólogos, suelen decir muchas cosas después de ver como una ruptura o una decepción te consume. Cortados por el mismo patrón, solo saben consolarte con la que sin duda es una de sus expresiones favoritas; “Lo que no te mata, te hace más fuerte”, pero no tienen ni puta idea de lo que hablan.

Latidos.

Un desamor más, pasa sin darnos cuenta. El amor va pasando poco a poco y un día llega ese momento en el que recordamos como comenzó aquello que hoy terminó. No es fácil ni mucho menos agradable romper una relación que es especial y complicada al mismo tiempo. Pero cada vez que recuerdas como llego este momento, (a pesar que con el paso del tiempo vamos olvidando y celebramos nuevos sentimientos) algo se remueve por dentro.

¿Aún recuerdas nuestro primer beso? ¡Estábamos tan nerviosos! Y lo cierto es que así debe ser cada instante, lleno de felicidad, de esperanza, de emoción al seguir rompiendo un nuevo récord, alcanzando metas que os unen cada vez más, rompiendo esas barreras que los miedos son capaces de crear. ¡Dios! Y si no tienes ese cosquilleo cada vez que te mira, esa complicidad en mitad de una canción, esa poesía cuando follais después de una pelea, querido, ese latido no sigue el ritmo del tuyo. Y tú, no seguías mi ritmo.

Hoy pierdo

Tengo un corazón de no mas de unos latidos diarios, pero con un buen ritmo para crear sentimientos y además tu sonrisa le echo una mano con caricias y algo más que arrumacos. Y lo cierto es que tu eras un reto al que estaba dispuesta a enfrentarme. Después de mas de 100 sonrisas hemos aprendido bastante ¿no? Ahora se como se comporta mi cuerpo delante de tus manos, y ellas saben como moverse para que me guste. Hay veces que nada sale bien y nos reímos porque es un desastre, pero al día siguiente todo cambia.

Nos hemos reído tanto en mi casa, como en la tuya, en el bar de la esquina y en ese rincón que era mi favorito, tu habitación. Y dependiendo del día te quiero de una forma u otra. Y no es necesario tener el mejor día, pero si tu compañía.

Hoy pierdo, lo noto aquí.